Yawning Man
SoftSun
Sala Upload
. Barcelona
5.10.26

Noche de lunes en una Barcelona caótica con los transportes públicos, completamente vilipendiados por la fuerte tormenta del sábado anterior. Todo estaba contemplado para una noche de desert rock con una de las bandas más admiradas del género, Yawning Man, con el adicional apoyo de SoftSun, proyecto hermano que practica dreamgaze o drone rock, que ahora dilucidaremos.
Antes vamos a reconocer a los componentes de ambas formaciones. Yawning Man está formado por Gary Arce, guitarra y fundador de la banda, Mario Lalli como bajista y cofundador del grupo, más Bill Stinson en la batería, que consolidó su plaza hace años.
Por su parte, SoftSun lo forman Gary Arce y Bill Stinson, más la bajista noruega Pia Isaksen. En un principio, el batería de los segundos debía ser Robert Garson, pero para la gira, supongo que, evitando gastos de logística, decidieron que fuera de esta forma.

SoftSun que actuaban como teloneros, realizaron un setlist de cinco temas en poco más de media hora de actuación. Dos de los cuales pertenecen al álbum Daylight In The Dark de 2024 y otros tres del disco Eternal Sunrise de 2025.
Su sonido se basa en una tremenda pegada de batería, lenta pero profunda, que además, al pasar por la mesa, le colocan una reverb que engrandece más los golpes; un bajo muy simple, dos acordes por tema y tampoco muchas más notas levantando cuerdas. Al igual que la batería, la línea de bajo es como una adormidera que no termina de desperezar, pero que, acompañada de forma coherente a la voz de su dueña, Pia, con un registro etéreo y evocador, en ocasiones recuerda los cantos de monjes antiguos. La personalidad más fuerte la desarrolla Arce con su guitarra, que no puedes evadirte en ningún momento, que suena a Yawning Man, pero con diferentes peculiaridades. Gary Arce se embarca en un sonido envolvente desde el inicio, con un estilo de tocar muy atmosférico, ayudado en todo momento por gran cantidad de reverb, delay y distorsión melódica.
Juntos oscilan entre la distorsión y una suavidad extrema y repetitiva, abrazando una calma cinemática que o bien te atrapa o no llegas a conectar con ella.



Tras una espera entre las dos bandas, que no consiguió que la sala aumentara de público, presentando una pobre entrada para lo que se supone que es una banda de prestigio cotejado, aparecen en el escenario los mismos músicos más el bajista Mario Lalli. Pia se acopla en esta ocasión al teclado y el ordenador, desde el que dispara sonidos desérticos para rellenar la interpretación del resto de músicos.
Volvemos a un setlist excesivamente corto, de unos escasos 45 minutos, en los que se dedican a interpretar todos los temas de su nuevo álbum, el estupendo Pavement Ends, más un tirual poético al final del mismo.
El sonido cambia y se vuelve más crudo, con un bajo que maneja de forma mucho más atractiva y pesada sus líneas de interpretación. Arce arremete con más distorsión y, aunque no abandona la reverb y delay, es menos predominante, aunque su forma de tocar no se diferencia mucho de SoftSun, algo que creo hizo monótona la noche. La batería no suena tan fuerte, pero sí que tiene muchos más matices, que se añaden al hecho de que no hay voz, que todo es instrumental.
Rozan el stoner en algunas ocasiones, pocas a mi gusto, y se enredan en loops psicodélicos bastante atractivos que juegan en el ambiente con la iluminación eternamente roja, sin cambios visibles, creando una atmósfera que más que desértica es infernal.

Al final del álbum Pavement Ends, se lanzan a una pieza al más puro estilo jamband, para que aparezca un personaje muy pintoresco y parecido en la penumbra rojiza a Tom Waits; se trata del poeta músico Sean Wheeler, toda una leyenda de la escena de Palm Desert. Muy conocido por haber sido el vocalista de bandas pioneras de la zona como Throw Rag, y mantiene un vínculo creativo muy estrecho con los miembros de Yawning Man, con quienes colabora frecuentemente, fusionando la poesía hablada (spoken word) con los paisajes desérticos e instrumentales en plena improvisación. Nos dicen que ha interpretado principalmente textos extraídos del poemario de «Other Desert Cities» y «Creosote Breeze», siendo un punto de inflexión en una actuación que se desvanecía rápidamente.
Nada más terminar el poema Sean Wheeler, Mario Lalli suelta el bajo, o más bien lo deja caer y, sin permitir que el poco público pida un bis, que al parecer no tiene derecho, sale por patas al puesto de merchan. Suponíamos que iba a vender material y entablar relación con su público, pero qué va, para algo más prosaico, pillar el dinero de la caja y retirarse, haciendo mutis por el foro.
No puedo decir que fuera un gran concierto, ni de lejos, pero me quedo con la interpretación de la brillante «Gestapo Pop» y la hipnótica «Bad Time to be Alive». ¡Eso me llevo!
Texto y fotos: JL Bad


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