Tres músicos en un escenario, cantando y tocando instrumentos. Uno de ellos lleva una guitarra eléctrica y otro un bajo. Fondo iluminado con pantallas.

Deep Purple
Jayler
Sant Jordi Club. Barcelona
10.10.26

El pasado lunes, después de la incertidumbre provocada por la alarmante previsión de lluvias torrenciales anunciada por los servicios meteorológicos, no teníamos nada claro si los esperados conciertos que Deep Purple y Jayler tenían que realizar ese día iban a poder llevarse a cabo o tendrían que ser suspendidos.
Pero al salir de casa en dirección al Sant Jordi Club, respiramos un tanto más tranquilos al ver que, tras un tremendo chaparrón, la climatología parecía concedernos una tregua.
¡Cruzamos los dedos!
Al finalizar el evento y desplazarnos de vuelta a casa sin incidente alguno, quisimos creer que esa absurda superstición realmente no es tan descabellada.
Pero vamos a lo que dio de sí el doble cartel programado por Get Rock.

Un joven con cabello rizado y suelto, vestido con una camisa negra con flores, posa con confianza en un escenario. Su torso está descubierto y en el fondo hay un gran signo con el texto 'EER'.

Los primeros en salir al escenario, puntualmente respecto al horario previsto, fueron la prometedora y joven formación británica Jayler.

Fundados en el 2022, en la región de las Midlands Occidentales, el grupo está compuesto por James “Jay” Bartholomew (voz, guitarra y armónica) y Tyler Arrowsmith (guitarra), capitaneando a la banda, más Ricky Hodgkiss al bajo y teclados y Ed Evans a la batería.
En la aproximadamente una hora que duró su descarga, Jayler nos ofreció un agradecido repaso a su único larga duración en el mercado, el aclamado Voices Unheard, del 2026, más una única referencia a su EP de debut, A Piece in Your Time (2023).
Así, envueltos en un universo sonoro muy claramente influenciado por Led Zeppelin y ese hard rock que se desarrolló y popularizó en los 70 y 80, los anglosajones deleitaron a un público, que poco a poco fue ingresando en el Sant Jordi Club, con algunos de los temas más importantes de su aún corta trayectoria.

Piezas como “Down Below”, “The Getaway”, ”Electrona”, “Riberboat Queen”, “Need Your Love”, “Over the Mountain” y “The Risk”, todas de su obra de este mismo año, y “No Woman”, como única concesión a su EP de presentación, no faltaron a la cita y, no pudiendo ser de otro modo, consiguieron convencer y meterse a la mayoría de los asistentes en el bolsillo.

Entrega, ilusión y maneras, desde luego no les faltan, aunque, en mi humilde opinión, todavía les queda un largo camino por recorrer si quieren hacerse un lugar y afianzarse definitivamente en este cada vez más concurrido y difícil mundo de la música rock.
Cabe decir que tienen el tiempo a su favor, debido a su extrema juventud, y que aptitudes tienen más que de sobra; ahora solo les queda reafirmarse, seguir evolucionando, entregar trabajos de calidad, como hasta ahora, y quizás crearse una identidad un tanto más propia.
¡¡¡Un muy buen descubrimiento!!!

Músicos actuando en un concierto, uno tocando el bajo y otro cantando, con un pianista al fondo.

Media hora más tarde, como si se hubiera cronometrado conforme a la hora anunciada para su inicio, una detallada introducción amenizada visualmente con las portadas de los discos y algunas imágenes del grupo, por fin salieron al escenario Deep Purple.
¡Y de qué manera! Con un magnífico “Highway Star” como aperitivo, la noche prometía lo que a la postre acabó siendo, una auténtica fiesta y una magnífica celebración de la música que nos ha acompañado y marcado, durante muchos y muchos años, la vida de la mayoría de los que allí nos encontrábamos.
El setlist que desplegaron, durante la algo más de hora y media que duró el show, fue prácticamente incontestable, aunque ya sabemos que, después de una tan longeva trayectoria, siempre se echa de menos alguna que otra composición que, dependiendo de nuestros particulares gustos, uno añadiría al repertorio o cambiaría por otra.

Con la mayoría de los grandes clásicos del Mark II de la banda, léase “Into the Fire”, “Lazy”, “Perfect Strangers”, “Space Truckin’”, “Smoke on the Water”, “Hush” (publicada inicialmente en el Mark I) y “Black Night”, cuatro canciones de su último y excelente disco Splat!: “Arrogant Boy”, “Diablo”, “Sacred Land” y “Guinnesis”, incluida en su edición especial, “A Bit on the Side” y “Lazy Land” de su obra =1, “Sometimes I Feel Like Screaming” de Purpendicular y los habituales solos y momentos para el lucimiento personal de todos los músicos; pienso que la Púrpura Profunda ha acertado de pleno en la elección del setlist que viene ofreciendo en esta gira que, según ellos y a pesar del premonitorio título que han utilizado en algunas de sus actuaciones y tramos de este tour, no va a ser la última si el cuerpo se lo permite. Veremos si hay suerte, pero, está claro, la edad no perdona y una retirada a tiempo… es una victoria y una forma digna de despedirse.

Del concierto, aparte de los temas interpretados, me gustaría destacar algunos aspectos que me parece importante tener en consideración.

El primero, y para mí una sorpresa enorme que no hubiera imaginado ni en mis mejores sueños, fue la excepcional labor que desempeña Simon McBride a las seis cuerdas. Era la primera vez que podía disfrutar de él en vivo y, realmente, quedé impresionado con su trabajo. Mucho más en sintonía con el estilo y las composiciones de la formación, y sin intención alguna de desmerecer lo que aportó en su día Steve Morse al grupo, pienso que el fichaje de Simon ha sido el revulsivo que Deep Purple necesitaba para volver a estar en el lugar que merecen.

Otra cosa que me sorprendió fue el “buen rollo” que parecía haber entre todos sus integrantes. Los guiños entre todos los músicos fueron constantes durante todo el show. Atrás parecen quedar las tan frecuentes diferencias entre algunos de sus miembros.

Y, en tercer y último lugar, también me gustaría destacar la numerosa asistencia de un público anormalmente joven. Entendería esta circunstancia al ser Jayler una banda de nueva hornada que atrae a sus conciertos a esas nuevas generaciones que todavía se sienten atraídas por el hard rock, pero verles coreando canciones que ya eran himnos cuando ni siquiera habían nacido me resultó algo extraño a la vez que maravilloso y entrañable.

Y dicho esto y para finalizar este tostón de escrito, también me gustaría alabar la forma en que Ian Gillan (que a su edad y cuando calentó sus cuerdas vocales estuvo mucho mejor que en anteriores visitas), Ian Paice, Roger Glover y Don Airey (efectivos como siempre) y Simon McBride (sorprendentemente excelso) decidieron finalizar el show. Ver y disfrutar de un Ian Gillan en plena forma, después de más de noventa minutos cantando, despidiéndose de todos los presentes con una breve interpretación, prácticamente “a capella”, fue toda una gozada.

Para finalizar esta crónica, me gustaría destacar y advertir a la organización del evento de un pequeño detalle que me pareció muy poco recomendable. Desde que se produjo la apertura de puertas para acceder a la sala, a las 18:00 horas, hasta que empezaron las actuaciones, a las 19:30, creo que el intervalo de tiempo fue excesivamente prolongado. Hora y media de espera me parece una auténtica barbaridad.
Por otro lado y en contraposición, tampoco está de más felicitarles por una sonorización e iluminación sobresalientes.
A pesar de esta nimia objeción expuesta en primer lugar, ¡¡¡una gran noche!!!

Texto y fotos: Jose Antonio Serrano Sabate

Una colaboración de La Guarida del Melómano para Bad Music Radio


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