The Lizards
Spitfire Scream
Sala Vol
, Barcelona
24.10.26

Buena propuesta de punk rock en la Sala Vol de Poble Nou, antigua Sala BeGood, con dos bandas diferentes en sonido, pero con la similitud de una buena descarga de adrenalina.
Antes de nada, destacar el buen sonido del local, además de poseer una estupenda visibilidad desde cualquier punto del mismo. Una sala de pequeño a mediano aforo de la que se necesita en esta ciudad.

La banda de Torrelles de Llobregat fue la encargada de comenzar la noche, con un punk rock directo, contundente y que en ocasiones se escapaba al garage o el high energy.
Hicieron un recorrido por sus trabajos discográficos, comenzando por el tema que les da nombre y que pertenece a su última entrega, el EP Reverend.
Destacar la pegada que posee Bet en la batería, que parece una máquina de precisión, llevando al grupo en volandas. La guitarra de Marcel acelera los temas hacia un punk cercano a los 90, mientras que Marc en la voz recuerda en ocasiones a la vieja y carismática escena de hardcore catalán. Desconocemos el nombre del bajista, pues teníamos la referencia de María, y no podemos asegurar si era ocasional o es que han reformado la banda. Otra pegada muy interesante a las cuatro cuerdas, con líneas que recordaban a veces al psychobilly punk.
Una banda más que interesante, con una postura en escena poderosa y un buen repertorio.


Era el turno de The Lizards, a los que ya les teníamos ganas con ese disco tan adrenalítico como es Below the Surface, y que por unas cosas u otras se nos han escapado en varias ocasiones. Power trío de rock’n’roll punk con una frescura envidiable, un sonido engrasado y cargado de positividad, más unas tablas que demuestran que son una gran banda.
Volvemos a resaltar la batería, en este caso de Edgar Beltri, porque en estas bandas si resbalan los tambores, todo se va al carajo; no es el caso, pero es que se revienta el ambiente con el fabuloso trabajo de Judith Jordán en el bajo, una mujer a la que es imposible sacarle una foto que no esté movida; menuda vitalidad gasta y contagia, tanto que el escenario en ocasiones se le queda pequeño y, claro, se debe lanzar al público para ganar espacio. Terminamos con la guitarra y voz de Carla Santacreu, la imagen de la banda, el enlace con la parroquia que no para de bailar y darle vueltas al cuello; ella siempre con una sonrisa, pero descargando auténticos himnos venenosos.

No comenzaron a desparramar temas del nuevo disco hasta mitad del bolo, cuando ya estábamos todos calentitos y dispuestos al jaleo. «I Like You», «Vicious Circle», «I Got Enough» y «Dopamine» fueron nuestra ración del nuevo álbum, con un sonido especialmente limpio, lo que es de agradecer en este tipo de bandas.

La sala estaba casi completa de aforo, y el calor comenzaba a ser asfixiante, pero no era cuestión de andar con remilgos y venir para nada es tontería; bailar y bailar sin descanso es lo que contagian y provocan The Lizards, con un show arrasador, más en una sala de estas características donde el sudor de las músicas te salpica en primera fila.
Un gran concierto, con muchísima energía compartida, que es una de las esencias del rock’n’roll. No me quiero olvidar del cover de Johnny Cash «Folsom Prison Blues», aunque aquí deberíamos apuntar «Folsom Prison Punk» y que parece necesario que tarde o más bien temprano, graben en algún trabajo.
Una gran noche, que esperemos volver a repetir cada vez que podamos.
Texto: JL Bad
Fotos: Paco Morales


Descubre más desde BAD MUSIC RADIO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Anuncios

Trending

Anuncios