GJENFERD
Black Smoke Rising
Apollon Records

6.03.2026

Puntuación: 5 de 5.

¡Madre mía! Qué álbum han cocinado los noruegos, que ya era complicado superar su debut, Gjenferd de 2024, pero es que este Black Smoke Rising es una maravilla, gestado en el túnel del tiempo. Han sabido ajustar ese hard rock que destilaron en su álbum homónimo, pero han rediseñado la oscuridad que sobrevolaba los temas y, con una producción inclinada hacia la escasez de tecnología, se han zambullido en las mejores enseñanzas de maestros como Led Zeppelin, Black Sabbath, Bad Company, Deep Purple y los adorados Uriah Heep.

Hard rock de primera escuela, profundidad de sonidos sombríos, desarrollos setenteros que rozan en fragmentos la psicodelia; todo eso marcado por un tratamiento de voces espectacular.

Este álbum sabe de principio a fin a clásico, a banda con un futuro grandioso por delante; además, poseen el descaro de unos primeros DeWolff y, como ellos, hacen lo que les da la gana y lo hacen muy bien. Un trabajo para escuchar en bucle y que desgastaremos en el programa Bad Music Radio.


Si escuchas temas como «Crimson Rain», «Bound To Fall» o el profundo «Ride On», caerás hipnotizado por su magia y no te importará lo más mínimo.

Una de las muchas cosas que más me ha impresionado es la alta capacidad para mantener la tensión de principio a fin; en ningún momento pierden el norte, y te embaucan con un sonido orgánico pero envolvente. La base de su personalidad está en tres pilares: guitarras heredadas de los 70, con fuerza y a la vez sutileza; el órgano predominante, que en ocasiones te obliga a añorar a John Lord y las combinaciones de voces, que se van más lejos a buscarlas, heredadas de la esencia psicodélica de los 60.
No puedo evitar referirme a discos clásicos como Demons And Wizards o The Magician’s Birthday de Uriah Heep«Black Smoke»-, pero sería injusto no reconocer la fuerte base de Black Sabbath de los tres primeros discos, Black Sabbath, Paranoid y sobre todo Master Of Reality«Calling Your Name»-, o pasajes de Deep Purple, escondidos en el Machine Head o incluso en Come Taste The Band; sin ir más lejos, el comienzo de «Restless Nights» de su primer y homónimo disco parece extraído del álbum de la copa. Un trabajo con sabor clásico, pero con renovados ímpetus, que lo coloca, en mi opinión, como el mejor álbum de hard rock que he escuchado en lo que va de año. Tan solo los casi ocho minutos de psicodelia de «Spread Like Woldfire», te sumergen en un universo del que no quieres salir, como si de un agujero negro se tratara.

Ahora, esperar a que algún promotor, más lunático que cuerdo, traiga a la banda en concierto.
JL Bad


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