
GRAHAM BONNET BAND
MATILDE G
Razzmatazz 2, Barcelona
28.05.26
Visita más que esperada de Graham Bonnet Band, sobre todo desde la edición del álbum en vivo Lost In Hollywood Again el pasado mes de diciembre; un disco que reivindica su legado musical y que acumula una calidad y frescura envidiable. Era de suponer que el set list se basaría en los dieciséis surcos del álbum, pero vamos por partes, como dijo Jack el Destripador.

Abrió la noche, mientras el público iba llegando a la sala, la italiana Matilde G; una jovencita de veinte años que cautivó a la industria en 2021 con su propuesta pop y dance, muy dirigida al mainstream. Matilde G se convirtió en un fenómeno de las plataformas de streaming y con dieciséis singles y un solo álbum, Beautiful Wreckage, acumula más de 50 millones de reproducciones y visualizaciones. Sin embargo, cuatro años después de iniciar su carrera y cuando se enfrentaba a la grabación de su primer larga duración, imprimió un giro a su carrera y se adentró en los senderos del rock, hard rock, con cierto toque americano y comercial, que era lo que venía a defender.

Una propuesta muy marcada por su liderazgo, con una estupenda voz y una imagen impactante, acentuada por su belleza y su puesta en escena. La secundan dos guitarristas; Tymon «Tymi» Bołt y Łukasz «Lucas» Sowa, más el batería Maciej «Mac» Mazurowski, y otro músico del que desconozco el nombre y que disparaba secuencias programadas y loops.
El show de casi cincuenta minutos se basó en su único álbum, Beautiful Wreckage, dejando de lado su vertiente pop, lo que era de agradecer. La voz de Matilde G posee unos agudos que sobrevuelan por encima del aspecto musical, que se centra mucho en la imagen, con muchas posturas de sus guitarras que recuerdan a la época del glam. Con una simpatía arrolladora y esa voz que posee, no es de extrañar que nos depare muchas sorpresas en el futuro. Por el momento, encandiló al público de la sala, que se volcó con ella y eso ya es mucho para una primera visita y viniendo de donde viene.

Llegó el turno de una de las voces más carismáticas del hard rock, con un background que configura un currículum impresionante. Había mucha expectación y siendo un día con mucha competencia, se consiguió llenar el aforo reservado en la Razz 2, para lo que muchos nos tomábamos con una estupenda lección de hard rock y heavy clásico.
Algunos se sorprendieron de ver aparecer a Graham con un bastón y cojeando; de hecho, alguna queja escuché cuando se sentó en medio del escenario, pero todo tiene su explicación, que es necesaria, pues esa situación viene marcando los shows que la banda está ofreciendo en esta primavera.

El abuelo Bonnet, con 78 años a sus espaldas, tiene una larga experiencia en entrar en los quirófanos; no olvidemos que en 2020, en pleno COVID, tuvo una grave intervención de columna y un año más tarde en la rodilla. Se sometió a una nueva operación el pasado 17 de marzo, donde se le reemplazó el tobillo izquierdo en su totalidad por una prótesis. Mucho antes de lo que aconsejaban los médicos, Graham Bonnet Band estaba girando de nuevo.
Esto implica que todavía no puede ofrecer conciertos de pie y mucho menos con movimientos bruscos, por lo cual sus músicos deben asumir la parte visual del show y, por otro lado, manejar los tiempos de tal manera que el jefe pueda tomarse sus descansos y llegar al final del mismo en plenitud de facultades vocales.

Eso implica que vuelven a aparecer los, más o menos, extensos solos; el de teclado a cargo de Alessandro Bertoni, que aparece en el sexto tema, mientras que lo hacía más mediado el show, o el de batería, que en nuestro país le tocó el turno a Santi Guardiola, en el décimo tema.
El show se lo echan a la espalda Conrado Pesinato con su guitarra y, sobre todo, la bajista y manager de la banda, Beth-Ami Heavenstone, que en todo momento estaba controlando el estado de Graham Bonnet.
Él, por su parte, no abandona el escenario y, cuando le tocaba descansar, se le podía ver a la derecha del entarimado, sentado y disfrutando de sus chicos, genio y figura.
Vamos con la parte más importante, su voz. Graham Bonnet demostró estar en plena forma y sus agudos siguen siendo altísimos y al mismo tiempo desgarrados; su potencia estuvo presente en todo el bolo, gastando un sentido del humor admirable y disfrutando como cualquiera de nosotros del concierto, en una postura digna de orgullo.

Con el set list, ¿qué podemos decir? Una maravilla de listado de temas, igual que ocurrió en mayo del año pasado con su antiguo compañero Michael Schenker en la sala Apolo; son esos conciertos que alcanzan nuestro estado de nostalgia, que conmueven a los veteranos y simplemente hipnotizan a los neófitos. No se puede poner ni una sola pega en un show que comienza con «Eyes Of The World» y «All Night Long»; ante tal comienzo, uno se rinde y comienza a disfrutar.
Pesinato es un buen guitarrista, pero sabe que no es Ritchie Blackmore o Schenker, por lo que no intentó en ningún momento imitarlos. Sus solos nos daban la entrada de los originales, pero inmediatamente variaban hacia un estilo personal, que enganchó con el respetable por su sinceridad y honestidad.

De la corta etapa con Michael Schenker Group volaron tres temas: «Dancer», un sorprendente «Desert Song» y el apoteósico «Assault Attack», que llegaría al final. De Alcatraz tan solo aparecieron dos composiciones, «God Blessed Video» y «Too Young To Die, Too Drunk To Live», con lo que, salvo los solos de batería y teclado antes mencionados, y el tema propio de la banda, «Imposter», el resto del repertorio fue para Rainbow.
El griterío de la olla era espectacular cada vez que se reconocía el principio de la canción y eso era un continuo no parar. Un show que se finiquitó con dieciséis temas, que se me hizo muy corto, pero mirando el reloj, estábamos cerca de la hora y veinte minutos. Si tenemos en cuenta lo que se nos ofreció, con la calidad que se hizo y con un señor que cuenta 78 años y una historia inigualable, podemos asegurar que fue mucho, muchísimo.
Cuando terminó «Lost In Hollywood», desfilamos todos con una sonrisa de oreja a oreja y deseando que la cita se repita lo más pronto posible.
Texto: JL Bad
Fotos: K Wojtyla






Deja un comentario