
Gyasi
Songs From The Holler
Alive Naturalsound Records
18.09.26
Hace unos días os presentábamos un disco de blues, I’m Trouble, protagonizado por un músico canadiense de 17 años, Jake Soberlak, que nos dejó boquiabiertos por su calidad y conocimiento del lenguaje musical. Ahora nos vuelve a pasar con el nuevo álbum del músico estadounidense Gyasi, quien se ha sacado de la chistera una de las joyas más auténticas de blues rural que hemos escuchado este año. Son dos tratamientos del blues diferentes, pero ambos discos suponen una bocanada de aire fresco, que curiosamente, procede de sendos sonidos arcaicos del estilo. Los dos trabajos tienen algo en común además de buscar un sonido de blues puro: el primero aferrándose a la explosión del blues británico y este segundo a las raíces del blues del delta del Mississippi, pues en los dos se produce la extrañeza de su procedencia; en el caso de Jake Soberlak será su juventud y el hecho de ser un álbum debut; en el que hoy nos atañe, Songs From The Holler, el punto curioso llega por la carrera musical del protagonista. Antes de analizarlo, vamos a escuchar el álbum.
Primero de todo, vamos a ver quién es Gyasi.
Gyasi (cuyo nombre real es Gyasi Heus) es un cantante, compositor y guitarrista estadounidense conocido por reinventar el glam rock en el siglo XXI. Con un estilo marcadamente andrógino, teatral y extravagante, su propuesta musical combina guitarras potentes e influencias directas de iconos de los años 70 como David Bowie, T. Rex (Marc Bolan) y Lou Reed.
Nació y se crió en Hinton, West Virginia. Sus padres eran hippies neoyorquinos del movimiento «back to the land«, estrechamente ligado a la contracultura hippie, que buscaba una vida sencilla, autosuficiente y con conciencia ecológica, por lo que creció de forma aislada al resto de la sociedad, en un profundo valle boscoso (holler) de los Apalaches. Vivió en una granja sin televisión, arando con mulas y rodeado de pavos reales y naturaleza. Sus padres trabajaron un tiempo en África, motivo por el cual le dieron un nombre tradicional de Ghana (pronunciado «Jah-see» o «Jossy»).
Al sentirse un «bicho raro» en el conservador entorno rural, se refugió en la colección de discos de blues y rock de su padre. Empezó a tocar la batería a los 4 años y la guitarra a los 6. Poco después, una familia de emigrantes rusos se mudó a la casa de al lado; compartían una pasión por la música prohibida en la Unión Soviética, incluyendo a músicos como Bob Dylan, Lou Reed y David Bowie, y su colección de discos influyó profundamente en Gyasi. La hija adolescente de la familia también estaba fascinada con las revistas de moda, y ayudó a Gyasi a comprender cómo comunicarse con el público a través de la ropa y el estilo personal. Además, perfeccionaba sus habilidades con la guitarra, estudiando jazz manouche al estilo de Django Reinhardt, así como blues, rock y folk.
A los 18 años escapó de West Virginia para estudiar en la prestigiosa escuela de música Berklee College of Music de Boston. La decepción académica sufrida en Boston, de la que sin embargo consiguió grandes conocimientos de composición, producción e interpretación, llegando incluso a formar un dúo a imagen de Tyrannosaurus Rex, le empujó a mudarse a Nashville y comenzar a tocar en bandas a una edad muy temprana. Debido al ostracismo de su infancia, no se conoce su edad, calculándosele entre veintitantos y cerca de los treinta.
Tras una lesión grave en la mano derecha, tuvo que regresar a casa de sus padres, donde construyó un modesto estudio de grabación casero. Con la ayuda del batería
Ammed Solomon, y tocando él mismo la mayoría de los instrumentos, en 2018 lanzó un EP de seis canciones, Peacock Fantasies, a través de su propio sello, Escaped Peacock Records. Con Solomon en la batería y Dylan Whitlow en el bajo, Gyasi publicó un álbum completo en 2019, Androgyne; consiguiendo una residencia en un club de rock de Nashville y una gira regional contribuyeron a dar a conocer su trabajo. Pero llegó el COVID-19 y todo se retrasó.
El reconocido sello independiente Alive Naturalsound llegó a un acuerdo con él en 2022 y lanzó su segundo LP de larga duración, Pronounced Jah-See, donde colaboraba Jack White. Gyasi y su banda realizaron una extensa gira por Norteamérica y Europa para promocionar el lanzamiento, obteniendo críticas especialmente positivas en Francia, alcanzando un reconocimiento y fama merecidos por ser uno de los artistas noveles que más han revitalizado el glam rock. Tras un nuevo disco de directo, le llega la llamada de Alice Cooper y el productor Bob Ezrin para participar en el álbum The Revenge of Alice Cooper. Gyasi fue reclutado como el guitarrista principal de la banda para este proyecto histórico, ocupando el legendario lugar del fallecido guitarrista original Glen Buxton. En este álbum se produce la esperada reunión de los miembros supervivientes de la formación original de los años 70: Alice Cooper, Michael Bruce, Dennis Dunaway y Neal Smith.
Con estos antecedentes, ¿quién se podría esperar que volviera a su antiguo estudio casero del holler de los Apalaches y que él solo, con una vieja mesa de grabación y un par de micros analógicos, grabara y publicara Songs From The Holler, una obra sublime de blues del delta?

El álbum resulta hipnóticamente crudo; Gyasi lo registró en la casa de Virginia Occidental donde creció y descubrió los discos de blues de su padre. Utilizó su primera grabadora analógica y grabó todos los temas en una cinta de cassette, con un par de micros vintage, uno unidireccional para voz e instrumento, más otro aéreo para recoger el ambiente. Las primeras tomas le parecieron muy oscuras, por lo que decidió grabarlo todo en el porche de la casa, recogiendo en el micro de ambiente el sonido de la naturaleza, así como la libertad que su silencio proporciona.
El sonido que se escucha en el disco consiste estrictamente en su voz, guitarras (acústicas y dobro), finger-picking, pisadas de pies en el suelo y una semibatería muy rudimentaria, mientras que todas las canciones se grabaron en una sola toma; si el resultado no era el adecuado, se borraba y se comenzaba de nuevo. Este hecho le aporta una sinceridad y honradez al sonido que lo hace primitivo, pero entrañable y cercano, como si estuviera tocando en tu salón.
Abre el disco una gran cover del «Preachin’» de Robert Johnson, con un sonido que de entrada produce una sensación de emoción muy poderosa. Aquí ya comienza a utilizar los dedos sin púa.
«Motherless Child» suena mucho más festiva que el original de Blind Willie Johnson, y debes escucharlo con los cascos a fuerte volumen para darte cuenta de que sí, es cierto que solo hay un músico.
Regresamos al lado más ancestral con un blues tradicional, donde la resonadora vuela completamente libre, entrelazada con un slide que la adora. «Poor Boy» es toda una lección de maestría con el instrumento; al mismo tiempo, el zapateo, casi calqué, aporta un aire muy diferente al tema instrumental, escuchado mil veces en otras manos.
Gyasi sabe darle una profundidad atmosférica al clásico «How Long» de Sam «Lightnin’» Hopkins con una interpretación casi dolorosa y ese micro de ambiente que recoge cómo el viento remueve las hojas de los árboles. De lo mejor del álbum.
Llegamos al primer surco de propiedad intelectual personal, «Man From The Mountain», un blues de los Apalaches que refleja la sabiduría del autor y a la vez intérprete, con esa guitarra acústica que sabe desdoblarse en el bajo cuando debe puntear. Un gran tema que no hace otra cosa que demostrar que este músico es muy grande.
En «Black Dog Blues», atribuido a Blake Blind Arthur, reduce al máximo el discurso musical del original y se ahorra los susurros del autor, aunque de esta forma le imprime una urgencia nueva.
Cuando llegan temas como «C’mon», que otra vez uno de sus referentes, Lightnin’ Hopkins regaló al mundo y que resulta una pieza de deep blues relativamente oscura y poco versionada en el circuito comercial masivo, es donde te la juegas y Gyasi, no solo sale airoso, es que borda el tema, le da brillo y respeta, a su manera, el original. Brillante.
Ahora se acerca al country blues con «Drop Down Mama» de Sleepy John Estes, uno de los totems del estilo llamado crying blues, y Gyasi no usa sus agudos, mostrando una cover diferente y corta.
Segundo tema propio, «Dance of The Three Rivers», un instrumental de exquisita interpretación donde vuelve a demostrar su gran manejo de la resonadora.
«Hello Central» es otra pequeña joya de Sam «Lightnin’» Hopkins que ha sido versionada con muy buen acierto por Townes Van Zandt, CeDell Davis o el joven Stephen Hull, que ya hemos escuchado en repetidas ocasiones en Bad Music Radio. La cover de Gyasi transforma la desesperación asfixiante de Hopkins por entablar con su chica en una conferencia imposible, en una esperanza por encontrarla y, como en anteriores ocasiones, le añade una capa de luminosidad que esconde la tristeza por ese contacto que no llega. Otro de los momentos más álgidos del álbum.
Nuestro personaje se atreve sin sonrojo con uno de los padres del blues rural, Bo Carter de The Mississippi Sheiks; aquí lo rescata con fidelidad impactante en «Banana In Your Fruit Basket».
Volvemos a Blind Blake, el rey de la guitarra ragtime, del que roba descaradamente «Police Dog», un tema que han reproducido en grabaciones centenares de músicos y grupos, siendo de los más elocuentes Reverend Gary Davis, Ry Cooder, Jorma Kaukonen, John Fahey y Leon Redbone, siendo una de las mejores la de Hugh Laurie al piano —sí, Doctor House—; de entrada, tan solo hace falta apuntar que a esa lista de célebres interpretaciones, hay que añadir la de Gyasi.
«Clog Dance» es la última composición propia y segundo instrumental, donde mezcla el blues con el claqué antes mencionado, pero que me parece la única pega del disco, no haber introducido más temas propios cantados, pues su voz resulta muy convincente para el género tratado. Lástima.
Terminamos como empezamos, con Robert Johnson y una increíble interpretación del clásico entre clásicos, «Kindhearted Woman», en el que despliega su abanico de agudos en un cover que es, sin lugar a dudas, la joya de la corona.
Si no conocías la faceta glam de Gysai, o que había grabado un disco con Alice Cooper, no te sorprenderá, pero a mí me ha dejado impresionado; es uno de los discos de blues del año, seguro.
JL Bad






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