
Festival de Blues de Cerdanyola
D.K. Harrell
Carpa Xarau
10.10.26
En esta ocasión, la colaboración de La Guarida del Melómano con Bad Music Radio va a relataros lo ocurrido el pasado sábado –ya libres de la lluvia que hizo suspender los actos del fin de semana anterior– en la última de las actuaciones que tuvieron lugar en el sorprendente triple cartel de la Carpa Xarau de Cerdanyola del Vallès.
Había llegado el momento estelar de la noche y, si me apuras mucho y con permiso del explosivo show que al día siguiente ofrecier Ana Popovic, del propio Festival Internacional de Blues de Cerdanyola.
D.K. Harrell y su banda nos regalaron una actuación de otro nivel y nos depararon un concierto inolvidable que difícilmente se nos borrará de la retina. Rayan la excelencia con ese blues de pura cepa. Y es que el dicho de “genio y figura hasta la sepultura” se adecúa perfectamente a Harrell. Desprende, con su música y su naturalidad, una genialidad incuestionable que le hace ser aclamado como una de las promesas más fructíferas del blues clásico, heredero del estilo y de la forma de hacer del genial B.B. King.










Este joven de veintiocho años, nacido en Ruston (Louisiana), sintió desde muy pequeño su pasión por B.B. King. Su admiración lo llevó a profundizar en su obra de tal manera que, por derecho propio, se puede considerar el más fiel y digno heredero del guitarrista más influyente del blues eléctrico. Encarna toda su esencia y la revitaliza con una mirada nueva, manteniendo ese fraseo corto y lleno de intención en el que intercala la voz con la guitarra sin apenas solaparse, cediéndose el paso respetuosamente, una característica muy propia del “Rey del Blues”.
Ha recibido diversos reconocimientos en su corta pero ya dilatada carrera musical al clasificarse en tercer lugar en la International Blues Challenge, recibir el premio King of the Blues B.B. King de la Jus’ Blues Music Foundation y ser el ganador del Blues Music Award al mejor artista emergente.
Pero todo esto no le hace perder ni un ápice su naturalidad y su puesta en escena mantiene ese punto juguetón y divertido con el que provoca la complicidad del público. Se mueve sobre el escenario como pez en el agua e invita a gozar y disfrutar. Se nota que es un hedonista para quien la música es la esencia del placer sublime y del contacto vivo con sus seguidores, a quienes adora.






Y empezó el ansiado concierto. Llevábamos horas esperando y a algunos ya nos echaban chispas los pies, pero renacimos como el ave fénix con la introducción instrumental de “Stomped and Wasted” de Dizzy Gillespie que nos ofreció su excelente banda para calentar motores antes de la entrada de D.K. Harrell.
Cuando este salió a escena, fue muy aclamado por un numeroso público que abarrotaba el recinto. Rápidamente empezó a presentarnos canciones de su álbum estrella, Talkin’ Heavy (2025).
La encargada de abrir el fuego fue la potente y sincopada “Grow Now”, el tema que precedió al álbum como sencillo. Aquí ya apreciamos la fuerte influencia de B.B. King en su sonido cuidado, su estilo de tocar pocas notas con un marcado staccato y un vibrato muy expresivo al final de las estrofas cantadas. Su ritmo sincopado crea una cadencia irresistible que te invita a mover el cuerpo.
A continuación, cayeron dos temas más del mismo disco: “Just a Litle Taste”, donde se percibe magistralmente ese diálogo entre la voz y la guitarra sobre un acompañamiento de banda potente y muy trabajado (con un momento estelar del órgano Hammond y una sección de viento que suena a big band), y la impresionante “Vibe With Me”, en la que se refuerza esa esencia gracias a unos arreglos llenos de intensidad y una guitarra que entra en conversación directa con los metales. ¡Genial tema, lleno de elegancia y presencia!
A partir de aquí, el repertorio combinó composiciones de su álbum debut The RightMan (2023), con las de su reciente trabajo.
La encargada de iniciar este bloque fue la entrañable “While I’m Young”, con esa gran carga de soul en la que la voz de Harrell —entre el canto y el recitado— nos envolvió de emoción, acercándose a los grandes maestros del género. ¡Otra maravilla para escuchar en bucle!













De su nuevo álbum sonaron la juguetona “Into the Room”, el tremendo blues de pura cepa “What Real Men Do” -con los arreglos de metal muy cercanos a los años 50 y 60, junto a la voz potente y la guitarra expresiva de Harrell y ”PTLD”, ideal para sacudirse el polvo y gastar energía en la pista gracias a un estribillo repetitivo e hipnótico.
Volviendo a su primer trabajo, no podía faltar “The Right Man”, que se inició con un redoble constante de batería al estilo circense para crear la tensión necesaria antes de que Harrell se explayara a gusto en la intro y diera paso a un tema de velocidad y fuerza increíbles.
También sonaron la rítmica “You’d Be Amazed”, impulsada por una línea de bajo funk muy marcada, y ”You’re a Queen”, igualmente sincopada, donde destacaron el registro agudo de su voz y la cohesión de los vientos.
Asimismo, el arranque de guitarra en “Honey Ain’t So Sweet” nos introdujo en el blues tradicional, tamizado por un arreglo contemporáneo y elaborado.
El momento final de la noche llegó con “Not Here For a Long Time”. Harrell desnudó el tema de la base funk/soul de la versión de estudio y lo convirtió en una auténtica apoteosis. Saltó desde el escenario hasta la pista para mezclarse entre el público, repartiendo abrazos y perdiéndose entre la multitud. La seguridad de la sala no ocultaba su preocupación, pero el guitarrista salió ileso de ese intenso baño de masas.
En definitiva, nos ofreció un espectáculo magistral en el que no escatimó un solo minuto ni un gramo de entrega.
¡GENIAL!
Texto: Elena Ferrer Amaro
Fotos: Jose Antonio Serrano Sabate
Una colaboración de La Guarida del Melómano para Bad Music Radio
P.D.- Bad Music Radio se responsabiliza y aprueba todas las opiniones de sus colaboradores.






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